«Tiro de la cinta y no sube»
El recogedor se ha quedado sin fuerza o la cinta ya no va sujeta a la polea. Cambiamos la pieza que falla y volvemos a tensar el conjunto para que suba sin esfuerzo.

Parte de avería
El fallo que más vemos es insistir con la cinta cuando la persiana ya se ha trabado, y así es como termina de romperse. En cada reparación de persianas en la Barceloneta subimos a tu piso, quitamos la tapa del cajón y buscamos la avería a la vista antes de tocar ninguna pieza. Cuando el problema está en la cinta, en las lamas o en el eje, normalmente lo dejamos listo sin volver otro día.
Dentro del cajón
Un error frecuente es dar por perdida una persiana solo porque ha dejado de subir. En la Barceloneta las persianas trabajan sin descanso. En un piso turístico suben y bajan con cada huésped que llega, y en las casas de toda la vida se abren al despertar y se cierran al caer la tarde. Aun así, cuando una se planta, la avería casi siempre está en una sola pieza. Cambiada esa pieza, la persiana vuelve a su rutina de siempre.
Antes de llamar puedes hacer tú mismo tres comprobaciones que nos ayudan mucho:
Si nos lo cuentas al llamar, subimos ya con el repuesto probable en la mano. Aquí hablamos de la persiana de casa. El cierre de un bar o una tienda lleva otras piezas y otro trabajo, y tiene su propia explicación.

La cinta se va deshilachando con el roce del pasacintas y suele partirse justo el día que tienes prisa. Cuando se rompe, el recogedor de la pared muchas veces se queda sin tensión o con el muelle vencido. Montamos una cinta nueva de 22 mm, o de 14 mm si tu persiana es de las estrechas, y revisamos el recogedor antes de irnos. Si está empotrado en un muro viejo, lo sacamos por delante siempre que la caja lo permita.
Algunas fincas antiguas del barrio usan manivela en vez de cinta. Si gira en vacío, suele haberse gastado el torno o soltado el cardán que lo une al eje. Cambiamos la pieza vencida, o la manivela partida, y probamos el recorrido entero.
Si la cinta se te rompe cada pocos inviernos porque la persiana es grande y pesa demasiado para la mano, quizá te compense olvidarte de la cinta con un motor. En la visita te decimos si tu cajón tiene sitio para alojarlo.

Las lamas se parten casi siempre por una ráfaga que la coge entreabierta o por empujarla cuando ya rozaba. La lama dañada deja pasar luz y, si se deja así, acaba arrastrando a las de al lado. Cambiamos solo las afectadas, de aluminio con espuma o de PVC, con un perfil que encaje con el resto. Si la lama final ha perdido los topes, los reponemos para que la persiana no se meta entera dentro del cajón.

Si la cinta corre en vacío y el paño no se mueve, lo normal es que el eje octogonal se haya desencajado del soporte o que la polea tenga una grieta. Otras veces el rodamiento del extremo se queda seco y la persiana sube a tirones, con un ruido metálico que se oye desde la calle. Abrimos el registro, cambiamos la polea o el rodamiento y, si el eje se ha doblado, ponemos uno nuevo del mismo largo.

Si el paño desciende inclinado, es que se ha escapado de una guía o se ha partido un fleje de un lado. Seguir usándola así dobla las lamas contra el canto, y un simple ajuste acaba convirtiéndose en una sustitución de lamas. Recolocamos el paño, enderezamos o cambiamos la guía lateral y volvemos a sujetar los flejes al eje. En las calles en cuadrícula de la Barceloneta, donde los balcones de enfrente casi se tocan, casi siempre trabajamos desde dentro del piso.

Con motor
Con la persiana eléctrica parada, mucha gente insiste en el interruptor sin descanso. Eso recalienta el bobinado, y el motor trae un corte de seguridad que lo mantiene quieto hasta que se enfría. Deja pasar un rato, haz un único intento y, si sigue igual, llámanos.
Las causas se repiten bastante, y la mayoría no exige un motor nuevo.
Reparamos tubulares de Somfy, de Simu y de otros fabricantes, y en la furgoneta van receptores e interruptores de repuesto. Cuando el motor está acabado, sabes lo que vale el sustituto antes de que lo descolguemos. Si se trata de un piso turístico con huésped entrando esa tarde, avísanos para ordenar la ruta.
Señales
Muchas averías avisan durante semanas y se dejan pasar porque la persiana, de momento, todavía baja. Estas son las señales que conviene no ignorar.
El recogedor se ha quedado sin fuerza o la cinta ya no va sujeta a la polea. Cambiamos la pieza que falla y volvemos a tensar el conjunto para que suba sin esfuerzo.
Hay un fleje partido o una guía abierta. Si se fuerza, se doblan las lamas, así que conviene dejarla quieta hasta que la recoloquemos.
Le queda poco. Cambiarla ahora evita que se rompa con la persiana arriba y te deje la habitación a oscuras o el balcón sin cerrar.
Suele ser la polea agrietada o una lama enganchada dentro del cajón. Se abre el registro, se libera el paño y se cambia la pieza rota.
Le llega corriente pero no arranca. Puede ser el condensador, el freno o una lama trabada que lo bloquea, y lo comprobamos por ese orden.
El cordón o su polea han cedido con el uso. Cambiamos el cordón, revisamos el enganche y dejamos la alicantina subiendo pareja.
Las comandas
Fiarse de un precio dado a ciegas por teléfono suele acabar con una factura distinta. Nosotros te orientamos con un nivel al llamar y fijamos la cifra en tu casa, antes de empezar.
Cambio de cinta, una lama suelta, recolocar el paño en su guía o reponer los topes. Material sencillo y poco rato de trabajo.
Recogedor empotrado, polea, rodamiento, varias lamas o un eje doblado. Influye cuánto cuesta llegar al cajón y el ancho del paño.
Motor tubular nuevo con su receptor y los topes regulados, o rehacer buena parte del paño. Se presupuesta pieza a pieza.
Para fijar el importe miramos qué recambio hace falta, cuánto mide tu persiana y si al cajón se llega cómodo desde el interior del piso. Que vayamos a verla es gratis, igual que el presupuesto. Si arreglarla costara casi como una persiana nueva, lo sabrás por nosotros, junto con lo que implica la Instalación de persianas para balcón y ventana.
Pedir el precio de mi averíaCuatro pasos
Lo que más retrasa un arreglo es llamar sin poder explicar qué hace la persiana. Por eso empezamos con preguntas sencillas y no con tecnicismos.
Llamas al 936 94 12 61 y te hacemos tres o cuatro preguntas. Si prefieres enseñárnosla, en la llamada te damos un contacto de WhatsApp donde enviar fotos del cajón o de la cinta.
Destapado el cajón, te señalamos la pieza estropeada y el precio queda cerrado ahí mismo. Si decides no seguir, no nos debes nada.
Cintas, lamas, topes y poleas viajan siempre en nuestra furgoneta. Gracias a eso, la mayoría de avisos se cierran sin una segunda cita.
Antes de irnos la pruebas tú, arriba y abajo, hasta quedarte tranquilo. Nos llevamos lo viejo, barremos y firmamos la garantía en papel. Si el mismo fallo regresa, una llamada basta para que pasemos a revisarlo.
Aviso urgente
Hay quien aguanta hasta el lunes con el balcón expuesto a la calle toda la noche porque la persiana se ha quedado arriba. No hace falta: cogemos avisos urgentes a cualquier hora, domingos y festivos incluidos, los 365 días.
En la Barceloneta solemos llegar en menos de una hora. Lo mismo vale para los barrios de al lado, como el Born, el Gòtic, el Raval, la Vila Olímpica, el Parc i la Llacuna o el Fort Pienc. Para el resto de Barcelona y las poblaciones vecinas también salimos, con una hora de llegada realista que te damos por teléfono. Tienes los barrios y municipios que cubrimos en la página principal.
Con huéspedes dentro de un piso turístico y la persiana sin bajar, cuéntanoslo de entrada. La prioridad esa noche es que la vivienda quede protegida, y si la solución completa pide un recambio especial, la rematamos a la mañana siguiente.
Preguntas
Las consultas que se repiten en casi cada llamada, contestadas sin vueltas.
Es la comanda más barata de las tres. Se retira la cinta gastada, se engancha la nueva al recogedor y se devuelve la tensión al muelle, todo en poco rato. Sube un escalón si el recogedor está roto o metido en una caja difícil de abrir. La visita es gratis y la cifra te la damos cerrada antes de empezar.
Sí, el 936 94 12 61 contesta a cualquier hora, sea domingo o festivo. Mientras salimos te indicamos cómo dejar la ventana protegida. Dentro de la Barceloneta lo normal es plantarnos en tu portal antes de una hora. Lo que costará la salida te lo adelantamos en esa misma llamada, antes de que cojamos la furgoneta.
Lo más probable es una guía abierta, un fleje roto o una lama fuera de su sitio. Hasta que lleguemos, déjala quieta, sin tirones de cinta ni empujones al paño. Si se ha quedado a media altura, no intentes bajarla del todo. Al llamar, dinos de qué lado queda más baja, porque eso nos orienta sobre la pieza.
Casi siempre sí, y a menudo sin tocar el motor. Empezamos por el interruptor, el receptor y la regulación de los topes, que son arreglos más baratos. Solo si el bobinado está quemado planteamos un motor nuevo, con su precio por delante. Para terminar, volvemos a emparejar el mando y te enseñamos a manejarlo.
Manda el estado del paño y del cajón, no la edad. Con las lamas sanas y una sola pieza rota, la reparación gana con diferencia. Cuando hay muchas lamas rotas, el aluminio está cuarteado o la persiana se ha descolgado varias veces, quizá te convenga poner una persiana nueva en su lugar. Te lo decimos en la visita, con las dos cuentas delante.
Cinta, lamas o guía se solucionan en la misma visita. Un eje o un motor piden más tiempo, porque hay que bajar el paño y a veces desmontar el cajón completo. Si el recambio es raro, la dejamos fija en una posición segura y volvemos al tenerlo. Antes de empezar te anticipamos la duración para que organices el día.
Déjanos un nombre, un teléfono y, si quieres, dos líneas sobre la avería. Te llamamos desde el 936 94 12 61 para cerrar la hora de la visita, que es gratis.